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Cuidados de las Almohadillas de tu Perro

Es importante el completo cuidado del pie de nuestras mascotas. Nos aseguramos que lleven las uñas debidamente cortadas, para cuando nos saludan efusivamente al volver a casa… pero ¿Cuántas veces observas las almohadillas de tu perro? Las almohadillas, están sometidas a lo largo del día a desgastes, fricciones, erosiones… Se pueden producir cortes o ulceraciones, quemaduras por suelos excesivamente calientes, enredarse pequeños restos vegetales entre los dedos…

CUIDADO CON LAS ALMOHADILLAS DE TU PERRO

Las almohadillas están formadas por una gruesa capa de epidermis, que sirve para proteger contra el trauma mecánico. Debajo de esta capa de piel, se encuentran grandes depósitos de grasa, que proporcionan aislamiento térmico y elasticidad para amortiguar los golpes. Suelen estar pigmentadas total o parcialmente y tienen muchas terminaciones nerviosas que aportan la función sensorial.

También hay múltiples glándulas sudoríparas que producen una secreción que puede mejorar la tracción al correr o trepar, y pueden ser importantes para el marcaje territorial con el olor. Animales que viven habitualmente en terrenos agrestes o pedregosos, tendrán las almohadillas mucho más ásperas y rugosas que por ejemplo, un cachorro, que todavía las tiene suaves y lisas. Es decir, las almohadillas se adaptan a las necesidades del perro, pudiendo variar a lo largo de la vida.

Conviene que te acostumbres a revisar las almohadillas de forma regular. Como parte de la educación de nuestra mascota, aconsejamos positivizar la inspección, con pequeños premios, para que la manipulación sea algo agradable y no muestren rechazo.

Separaremos suavemente los dedos de los pies en busca de lesiones, cuerpos extraños o nudos de pelo, puede ser útil recortar los pelillos interdigitales con el fin de facilitar la higiene e inspección, evita que se acumule hielo entre los dedos cuando vamos a pisar nieve y previene que puedan enredarse restos vegetales y espiguillas, que pueden ser dolorosas, e incluso, clavarse e infectarse.

almohadillas perro

También debemos comprobar si hay inflamaciones o decoloraciones o si muestra algún signo de dolor al presionar ligeramente.

Es conveniente comprobar la temperatura del terreno por el que estamos caminando, los días de mucho sol y calor, y especialmente si es asfalto, ya que se pueden alcanzar temperaturas que, mantenidas en el tiempo, pueden producir quemaduras. En invierno, con la nieve, el hielo o la sal en las carreteras, también pueden producir lesiones.

Las cremas protectoras para almohadillas,  son fáciles de aplicar e hidratan la almohadilla de las patas, creando una barrera invisible alrededor de la pata de su perro que repele el hielo, la sal, la suciedad y ayuda a proteger la almohadilla de las patas de nuestros peludos.

Es una buena idea entrenar a nuestro perro en el uso de botines, progresivamente, con algunas técnicas de desensibilización para ayudarlo a que se pueda sentir seguro con ellos. Inicialmente, en casa o en un ambiente confortable para el animal, y durante corto tiempo. Cuando los haya aceptado, podremos ponérselos en paseos cortos y relajados, de forma que ya se haya habituado en el momento de la práctica deportiva.

PROBLEMAS QUE PUEDEN APARECER EN LAS ALMOHADILLAS DE TU PERRO

Cuando se aplica una excesiva fuerza de fricción pueden desarrollarse ampollas que aparecen en cualquier situación donde fuerzas de fricción repetidas se aplican a las almohadillas en contacto con el suelo. Correr en línea recta reduce el riesgo a generar ampollas, mientras que un exceso de curvas o un terreno muy pedregoso puede favorecerlo. El comienzo de los signos es agudo y se puede ver incluso claudicación.

Al principio, las almohadillas mínimamente traumatizadas muestran un desgaste desparejo del epitelio superficial, mientras que las lesiones avanzadas son las ampollas características. La mayoría de ellas se rompe y el examen de su base muestra piel normal. Si existe epitelio intacto en la base de la ampolla, el perro retoma su funcionamiento normal rápidamente. Nuestro veterinario nos informará del tratamiento, en función de la severidad de las lesiones.

Los perros tienen glándulas sudoríparas en las almohadillas que les ayudan a perder algo de temperatura en climas cálidos, y también tienen glándulas olfativas que les permiten dejar sus feromonas para que otros sepan que han estado allí. Cuando se detecta un olor “rancio”, puede ser debido a un sobrecrecimiento de levaduras y bacterias, generalmente entre los dedos.

Recomendamos acudir a nuestro veterinario, ya que podría estar asociado a un problema inmunitario, como las intolerancias alimentarias o las alergias ambientales. No obstante, recomendamos  limpiar y secar bien sus patas después de las excursiones por el campo.

almohadillas perro

A pesar de que se tiene la percepción que los problemas pueden aparecer por unas almohadillas débiles, la mayoría de las veces ocurren patologías asociadas a una excesiva dureza, como la hiperqueratosis. Las almohadillas deben ser resistentes, pero no rígidas para adaptarse al terreno ya que si son muy duras pueden agrietarse. Puede ocurrir también en la trufa del animal. Puede aparecer a partir de los 6 meses y hay cierta predisposición racial, como en algunos terriers, en el Labrador o el Dogo de Burdeos.

Toda la superficie de la almohadilla está involucrada, pero la queratina es más compacta en algunas regiones y forma callos. Con hiperqueratosis severa, pueden producirse grietas e infección secundaria, y esto puede provocar cojera, siendo recomendable la atención veterinaria. Recomendamos de nuevo, contactar con nuestro veterinario para que valore el problema.  La prevención con una pomada emoliente, y una frecuencia dependiente de la gravedad, ayuda a solucionarlo. Además, para adaptarlas a un cambio de terreno, aconsejamos comenzar con períodos de actividades más cortas, y aumentarlas progresivamente.

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